Sábado, 28 de marzo. Son las 08:00 de la mañana y el ambiente ya está cargado de emoción. En la línea de salida se reúnen 121 participantes, cada uno con su propio objetivo, pero todos compartiendo la misma mezcla de nervios, ilusión y determinación. Se percibe la tensión en el aire: los boxes están perfectamente organizados en el frontón, el material listo, las mochilas preparadas y cada corredor luce su dorsal como símbolo del reto que está a punto de comenzar.
Con la salida, empieza mucho más que una carrera. Durante horas, los participantes se enfrentan a un desafío de resistencia física y mental, dando vueltas a un circuito de 6,7 kilómetros. El paso del tiempo se vuelve casi abstracto: lo que importa es seguir, vuelta tras vuelta, gestionando el cansancio, la alimentación y la motivación. El día se transforma en noche, y la noche vuelve a convertirse en día, mientras el esfuerzo colectivo crea un ambiente único de compañerismo y superación.








Finalmente, tras casi dos días de esfuerzo continuo, llega el momento decisivo. El lunes 30 de marzo, a las 05:00 de la madrugada, se pone el broche final a esta intensa prueba. Entre todos los participantes, destaca la actuación de Meltxor Iza, quien logra completar 44 vueltas al circuito, alcanzando una impresionante distancia total de 295 kilómetros. Un resultado que refleja no solo su extraordinaria capacidad física, sino también una fortaleza mental y una constancia admirables.
Una experiencia que va mucho más allá del deporte, donde cada participante, independientemente del resultado, se lleva consigo una historia de esfuerzo, superación y pasión.




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